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El doctor y el casado

Enviada por: PajeroNudista 236 0

Saqué un turno con un infectólogo por algo que me había salido en la pierna y no sabía lo que era. El doctor era tipo oso, grandote, panzón, cara de bueno, unos 40 y pico de años. Hice la consulta normal, quiero decir que no hubo nada sexual mientras hablábamos. Me hizo unas recomendaciones sobre la pierna y ya que estaba ahí aproveché para hacerle una consulta sobre algo tipo quistes que me habían salido cerca del ano. Me pidió verlos. Me saqué el pantalón, me incliné sobre una camilla y el doctor procedió a mandar sus dedos alrededor de mi ojete para sentir lo que me había salido. A mí esta situación no me calentaba (no soy pasivo) pero me llamó la atención porque noté que el doctor estaba como incómodo, lo cual me resultó muy raro ya que para mí no era más que una consulta médica. Me fui de ese consultorio y por varios meses no pasó nada.

En paralelo, estando yo en el laburo me puse a hablar con un casado que me aparecía cerca en Grindr. Al casado le iba lo de las pajas cruzadas, y un día charlando le dije de encontrarnos por la zona en la que estaba yo. Yo tenía que ir a mi trabajo vestido presentablemente ya que hacía atención al público, pero justo para esa época estaba haciendo otro tipo de trabajo que no requería que tuviera contacto con el público, y como el espacio en el que tenía que estar esas semanas era muy caluroso y no tenía aire, empecé a ir al trabajo con short. Aclaro que nunca uso calzoncillos, y el short que tenía era un jogging que había cortado. Las piernas eran bastante grandes y con poco esfuerzo la pija salía a saludar. Así que aproveché que tenía puesto eso y cuando salí del trabajo me subí a la moto, hice un par de cuadras y me encontré con el casado, que ya estaba en la calle esperándome. Hacía much calor pero lloviznaba, el tipo estaba esperándome en la vereda bajo un paragüas. Me acerqué con la moto, lo saludé, y sin bajarme de la moto me abrí un poco el agujero de una de las piernas del short para mostrarle la pija. Inmediatamente él me la empezó a acariciar y se me puso dura como una piedra. Era a la tarde temprano y estábamos en una calle con algo de movimiento. La gente pasaba y veía a dos personas hablando, claramente no se estaban dando cuenta que el hombre del paragüas me estaba haciendo una hermosa paja al aire libre. Estuvimos un rato así hasta que un auto se me puso atrás porque quería estacionar donde estaba yo, ahí nomás cortamos y cada uno se fue por su lado. Yo me fui manejando hasta casa con la pija dura al viento.

Con ese casado me vi varias veces y tuvimos un par de encuentros que no voy a detallar ahora, lo importante es que un día me dijo que tenía un amigo pajero y que nos podíamos juntar los tres para largar la leche. Yo tenía lugar pero lejos del centro, y el casado tenía la correa bastante corta, con lo cual propuso que nos veamos en el trabajo de su amigo. Yo le dije que sí, que no había problema. Cuando llegamos, descubro que era el edificio en donde meses antes me había atendido con el doctor que me había dedeado el orto, y al llegar al consultorio veo que efectivamente se trataba de la misma persona. Cuando llegamos no había nadie, la secretaria ya se había ido, con lo cual entramos e inmediatamente nos pusimos en pija. Cuando lo vi le comenté que nos conocíamos, que yo me había atendido con él. Él no se acordaba de mí (o al menos eso dijo), pero claramente yo sí de él (ahí fue cuando me di cuenta que tengo que prestarle más atención a mi intuición pajeril). Charlamos un rato desnudos mientras nos pajeábamos, primero cada cual con la suya pero enseguida el casado se puso a trabajar en mi pija y en la del amigo. Aclaro en este punto que el casado tenía micropene, y que su disfrute pasaba por pajear al resto. No chupaba pija, sólo la pajeaba, pero ponía a disposición su orto para mandarle dedo mientras él acariciaba y pajeaba despacio la verga de quien lo acompañe, lo cual a mí siempre me calentó muchísimo. El primero en acabar fue el doctor, que largó unos buenos lechazos sobre la alfombra de su consultorio (siempre me quedo pensando cómo hacía para limpiar la leche, o si la dejaba en la alfombra sin importarle), luego mi pija largó la leche mientras era ordeñada por el casado, que también largó la suya en la alfombra. Nos vestimos y cada uno se fue por su lado. Al médico lo vi alguna vez más en mi casa, y con el casado con el tiempo se hizo difícil coincidir.

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